Twitter y otras redes sociales, ¿de cools a caóticas?

12 set.

La evolución y los últimos cambios en las redes sociales nos han descolocado y debemos resituarnos. Twitter y otras plataformas similares se han hecho demasiado grandes, nos han desbordado y necesitamos más filtros que vengan a salvarnos. Antes encontrábamos cosas interesantes, ahora nos perdemos; antes conversábamos más, ahora nos cortamos, antes no había tuits promovidos que ahora nos irritan. El veterano periodista Mathew Ingram analiza algunos de estos inconvenientes en un brillante artículo sobre la relación amor-odio que confiesa tener con Twitter, una reflexión con la que muchos nos podemos identificar. Explica que le fascina la información en tiempo real y la diversidad temática pero también lamenta su adicción a una red donde hay cada vez más ruido, menos libertad y menos conversación.

Los cambios que están moldeando las redes sociales conllevan el riesgo de dejar de hacerlas atractivas para convertirlas en caóticas y que por tanto las repudiemos por su ruido y su exceso. Pero es aquí donde tenemos que hacer valer la parte amorosa de esta relación dual, gestionar la abundancia con filtros más espesos y resituar las redes en lo que nos fascinó en ellas: las historias, la conversación, su facilidad y su espíritu abierto. Las demandas de SOS han inspirado ya algunos pasos para poner puertas al caos.

En primer lugar, en cuanto a la publicidad, ha surgido en el mundo del social media una iniciativa que recupera uno de los espíritus fundacionales de Twitter: que era sin anuncios. Hablamos de App.net, una herramienta que presume de flujo “sin anuncios” y en la que, aseguran, venden “productos” y no sus “usuarios”.

Filtrados los anuncios, vemos ahora cómo hacemos lo mismo con las fuentes. En un artículo muy ilustrativo publicado en el manual de estilo de Fundéu, el periodista Jordi Pérez Colomé exponía la necesidad de filtrar las fuentes por su calidad. “Antes había un desierto de fuentes y ahora una selva”, advierte Colomé quien pone el acento en la labor periodística -pero también ciudadana- de saber de quién nos podemos fiar y de quién no también en las redes: “Siempre hay habido fuentes buenas y malas, ahora hay más fuentes buenas y malas “. Por eso es recomendable elegir con prudencia a quien seguimos y hacer listas temáticas para que aquellos tuiteros compulsivos no eclipsen los tuiteros valiosos. Y todo esto puede ser más fácil con herramientas que nos permiten ver al mismo tiempo y de forma diferenciada varias listas de Twitter o flujos de redes sociales diferentes. Nos referimos a herramientas como Tweetdeck o Hootsuite

Pero llegamos a la madre del cordero: las historias, el contenido. ¿Cómo podemos filtrar el ruido de Twitter en los temas que nos interesan? Con esta intención están multiplicándose un tipo de herramientas que ya existían pero que es ahora cuando están en efervescencia: las redes sociales temáticas, las herramientas que nos permiten filtrar contenido, organizarlo y presentarlo en forma de revista digital. Una de las iniciativas más antiguas en este sentido fue Flipboard pero luego hubo otras como Paper.li. Más recientemente se ha puesto de moda Scoop.it y también tenemos en beta algunas promesas como Zeen, una red del creador de YouTube y comprador de Delicious Chad Hurley. El número de usuarios y las posibilidades de Zeen aún son limitadas pero la herramienta nace con una aspiración ambiciosa. La diferencia entre las primeras herramientas de este tipo y las nuevas es que ahora el usuario puede editar más y sentir como más propio aquel contenido que filtra de internet y devuelve con más valor a la red.

También están dando pasos en esta línea los fundadores de Twitter Evan Williams y Biz Stone que, en unas declaraciones recogidas por El País, dejan entrever una cierta decepción por cómo ha evolucionado internet: “Ha habido menos progresos para elevar la calidad de lo que se produce en la red”, se queja Williams. Así, los dos gurús han tomado la iniciativa y han puesto en marcha Medium y Branch. La primera es una red organizada en torno a temas que se pueden comentar o enriquecer. Por su parte, Branch, que como Medium por el momento sólo permite acceder con invitación, basa su funcionamiento en seleccionar contenido de la web y comentarlo sólo con la gente que crees que le interesa y puede hacer contribuciones valiosas. Así, Branch promete conversaciones “con más caracteres y menos ruido que en Twitter”.

Es decepcionante que las redes sociales se perviertan pero también resulta inspirador que en este mismo entorno social de la deriva se encuentren las soluciones y se apliquen rápido. Las redes sociales se están moviendo para apuntalar lo esencial: los temas, la conversación, la apertura. Y la habilidad periodística del filtrado con criterio se está revelando clave en un entorno de abundancia en la red.

Así las cosas, pues, lo mejor es que continuemos con nuestra relación amor-odio. ¡Odiemos el ruido pero amemos los filtros!

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