Periodismo para llevar

30 des.
Una persona consulta l'aplicació de TV3 per a iPad

Una persona consulta l’aplicació de TV3 per a iPad

(Artículo publicado en el número 158 de la revista Capçalera)

Los teléfonos inteligentes y las tabletas táctiles retan a los profesionales de la información a encontrar nuevas narrativas

Casi todos tenemos uno. En el bolsillo, en el bolso, en la mesilla de noche. Los dispositivos móviles -los teléfonos inteligentes y las tabletas táctiles- nos acompañan a todas partes y cada vez los utilizamos más. Sus ventas crecen en plena crisis: Apple ha vendido en el primer semestre del año más iPads que ordenadores y portátiles juntos. Además de herramientas para comunicarnos, trabajar y divertirnos, diversos estudios sitúan los dispositivos móviles como plataformas clave para la información, hasta el punto de que la BBC asegura que una tercera parte de sus usuarios online provienen de los móviles y las tabletas.

Hay voces que pronostican que en tres años todos los medios se subirán al tren de los contenidos para teléfonos inteligentes y tabletas. Para los más optimistas esto representa una brecha que deja ver la luz al final del túnel para los periodistas. ¿De qué depende que esta brecha se acabe abriendo o no? En buena parte, de encontrar un buen modelo de negocio y una narrativa atractiva para este periodismo “para llevar”.

La historia se repite, también en el caso de los móviles y las tabletas. Los primeros pasos de la escritura web fueron marcados por la influencia de la prensa escrita. Y ahora, según explica Ramón Salaverría, investigador en medios digitales y jefe de proyectos periodísticos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, los móviles imitan la web. Con las revistas pasa lo mismo: su versión para iPad se limita a veces a un PDF que copia al milímetro lo que se ofrece en celulosa. Los expertos, sin embargo, no recomiendan la imitación sino crear nuevas narrativas. “La adaptación nunca es buena”, explica Ana Ormaechea, exeditora jefe de la versión para iPad de Muy Interesante y que ahora, desde Tablet Army, asesora medios sobre contenidos para tabletas. Precisamente, crear un producto específico es lo que hicieron los profesionales impulsores de Esguard, la primera revista catalana nativa para iPad.

Revista Esguard from RevistaEsguard on Vimeo.

Esguard nació en la fecha simbólica del pasado 11 de septiembre, es una publicación semanal y gratuita y en dos semanas logró 3.000 suscriptores.

El periodista Germà Capdevila, impulsor del proyecto, explica el embrión: “Empezó hace dos años en cenas de colegas, entre gintónics. Tuvimos una visión: quizás esto del mundo digital, que todos creemos que nos mata, al contrario, nos da herramientas para hacer contenido.” Y se lanzaron.

En Esguard olvidan del papel y utilizan herramientas interactivas. Lo hacen gracias al asesoramiento de Roger Black, un reconocido diseñador para iPad que les ha acompañado en la creación de la revista. Ormaechea también aboga por las narrativas específicas y lamenta que hoy en día sólo se emplee una pequeña parte de las posibilidades que ofrecen las tabletas. En esta búsqueda de nuevas narrativas, ¿qué nos debe inspirar?

Dime cómo me lees …
…y te aconsejaré cómo escribir. Para Salaverría, tres características de los dispositivos móviles condicionan las nuevas maneras de escribir periodísticamente. Son su nueva forma de interacción -no hay teclado sino interfaces de pantalla-, sus dimensiones -son más pequeños y la información debe adaptarse a este espacio- y su portabilidad -nos los llevamos a todas partes y los consumimos en cualquier rincón-. A pesar de estos rasgos comunes, son muchos los factores que diferencian los móviles y las tabletas. Y por lo tanto, son muchos los factores que marcan la necesidad de una narrativa diferente.

El móvil es un “rellenahuecos”, asegura Ormaechea. Lo llevamos encima las 24 horas y lo usamos en tiempo perdico: mientras esperamos al tren, en un descanso del trabajo o mientras hierve la cena. Esto determina la escritura. Los textos deben ser breves, ir al grano y darnos información urgente. En cuanto a las fotografías, Salaverría comenta: “Los móviles permiten recuperar los estándares verticales del papel”. Y añade que es necesario que estas imágenes sean de planos cortos con pocos colores y contrastes mínimos. El contenido de los diarios en las aplicaciones para teléfonos inteligentes se presenta normalmente a una columna, con un titular corto y una foto pequeña, aunque los textos después del clic son igual de largos que en la web. Salaverría reflexiona sobre la geolocalización y cree que podría marcar el criterio periodístico: podríamos encontrar un ranking de “las noticias más leídas por las personas que se encuentran en un radio de cinco kilómetros a mi alrededor”.

Un usuari llegeix la revista Esguard al seu iPad

Un usuari llegeix la revista Esguard al seu iPad

El reposo de las tabletas
El caso de las tabletas es diferente. Las leemos en momentos de relajación, buscamos más la noticia profundizada y no tanto la urgencia. Y nos inclinamos por las formas literarias y visuales. “Las tabletas están utilizando como dispositivo de lectura al final del día, están sustituyendo el libro de la mesilla de noche. Esto condiciona que tengan un tratamiento más reposado, más analítico, más literario”, afirma Salaverría. Las tabletas se leen sobre todo entre las 7 de la tarde y las 11 de la noche, a menudo actúan de segunda pantalla y comparten nuestra atención con la televisión. Esta atención parcial también debe ser considerada a la hora de escribir periodísticamente para un dispositivo que tiene como usuario mayoritario una persona de entre 25 y 34 años que visualiza 18 elementos de media antes de detenerse en uno. Es lo que Capdevila llama “comportamiento de zapping“. “En las tablets -comenta Capdevila- lo que tú ofreces al lector debe responder a este comportamiento de zapping. Debemos entender que esto es una plataforma diferente. No es prensa, no es radio, no es tele, no es web y es de todo un poco.” Para el impulsor de la revista  Esguard, en las tabletas, la clave son los minutos de lectura: “La lectura total de la revista debe ser de entre 15 y 20 minutos, los artículos deben ser cortos. No debes marear con animaciones para que no cueste mucho descargar. Y debe respirar. El lenguaje debe ser fresco y desenfadado.”

Precisamente, la dificultad de descarga y otros problemas técnicos motivan la mayoría de las críticas de los usuarios que podemos leer en los entornos de compra o descarga. Esto desagrada, pero ¿qué es lo que más gusta? Según un estudio de Poynter, el 61% de los usuarios de tabletas tocan constantemente la pantalla. Esta manera de leer, que Salaverría llama “tactolectura”, promueve el uso de los gráficos interactivos. La cofundadora de Tablet Army pronostica que esta efervescencia por tocar pasará pronto, mientras que Capdevila apuesta por una racionalización. Algunos de estos elementos interactivos, sin embargo, se activan solos. Por ejemplo, la revista EsquireEsguard se inspira a nivel gráfico en ella-, rodó en septiembre la primera portada exclusiva para iPad, una portada animada en la que el actor Viggo Mortensen lanza las letras de la cabecera.


Mientras buscamos las mejores narrativas, nos preguntamos: ¿hay mercado?

Un nuevo modelo de negocio
Para Salaverría, los dispositivos móviles serán esenciales para redefinir el modelo de negocio periodístico: “En los próximos dos años, los grandes medios nacionales de Europa comenzarán a recortar el volumen de información gratuita en la web y desarrollarán servicios en móviles con modelos de pago”. Coincide Germà Capdevila: “En el iPad estamos dispuestos a pagar. Poco, pero pagamos por los contenidos”. Mientras este es el horizonte, la realidad de ahora es otra: según un estudio de la consultora Gartner, 9 de cada 10 aplicaciones que se descargan hoy son gratuitas.

Hay datos para el optimismo: si en el quiosco comprábamos un periódico, en los dispositivos móviles leemos mucho más. Un estudio certifica que el 31% de los usuarios de tabletas admiten que van a nuevas fuentes para obtener noticias. Y esto puede subir si en los próximos años bajan los precios de las tabletas y la inversión para hacer posible un proyecto periodístico se mantiene relativamente baja. Ormaechea cifra en 4.200 euros al año el gasto para hacer una adaptación básica para iPad, mientras que Esguard se ha puesto en marcha con un único patrocinador. “Lo que es fascinante es que el coste del fracaso es prácticamente cero. Esto te da muchos ánimos para atreverte”, comenta Germà Capdevila. Y concluye: “Lo que prevalece es la calidad de los contenidos. Nos hemos podido quitar de encima condicionantes industriales de nuestra profesión y ahora podemos hacer lo que nos gusta sin depender de nadie. Hacemos lo que queremos, lo que siempre hemos querido hacer. Si nos da para vivir, eso ya no lo sabría decir. Quizás dentro de tres años. “

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s

%d bloggers like this: